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El Rincón

El Rincón es un Centro de actividades, cuyo objetivo es facilitar formación cristiana a diferentes grupos de personas (padres y madres de familia, estudiantes, profesionales de todo tipo...), mediante cursos, retiros espirituales, jornadas universitarias, convivencias de verano e invierno, etc. Estas actividades están abiertas a todo tipo de personas, cualquiera que sea su raza, religión o nivel social. La atención de las actividades que se desarrollan en el Rincón, está confiada a la Prelatura Personal del Opus Dei, Institución de la Iglesia Católica fundada por San Josemaría Escrivá de Balaguer en 1928.

El Rincón tiene un aire de hogar característico a pesar de su amplitud para poder albergar hasta 33 personas en una actividad. Los dormitorios son individuales, con baño. Las comidas se sirven en el comedor, atendiendo a los regímenes de los asistentes. Las clases y reuniones se tienen en áreas comunes (capilla, cuarto de estar, biblioteca...). También hay varias salitas que proporcionan pequeños espacios para sesiones o reuniones de trabajo con menos asistentes. La capilla tiene un coro. Además se cuenta con un sistema de megafonía para personas con problemas de audición. Durante las actividades, se puede hacer uso del jardín y de las instalaciones deportivas. Dentro de la finca, hay una ermita con una talla de san José, santo a quien está dedicada, y que fue regalada por Mons. Alvaro del Portillo, prelado del Opus Dei en esos años. Hay red Wifi en toda la casa. [VER FOTOS INSTALACIONES]

Breve historia del Rincón

Don Alvaro del Portillo, primer sucesor de san Josemaría, bendijo los terrenos donde se edificaría el Rincón, el 26 de agosto de 1987. También en ese momento sugirió el nombre, en recuerdo del primer centro del Opus Dei en esa ciudad, al que acudió san Josemaría frecuentemente durante sus viajes apostólicos en los inicios de la década de los años 40.

Luego siguió el trabajo de la construcción. La necesidad de buscar medios materiales fue una oportunidad para que mucha gente colaborara con generosidad en este proyecto. De esta forma, fue adquiriendo una ambiente muy familiar: cada mueble, cada espacio es fruto del sacrificio alegre de muchas personas. Los objetos evocan anécdotas entrañables, desde el modo en que llegaron, hasta la disposición en el lugar adecuado para cada uno.

En el año 1990 vino de nuevo D. Alvaro camino de Asturias, se detuvo en esta casa una noche y celebró la Santa Misa al día siguiente: así vio hechos realidad los edificios que ahora se alzan donde años antes sólo había unos terrenos vacíos.